sábado, 8 de marzo de 2014

EL RINCÓN FAVORITO DE... PEDRO JIMÉNEZ MORO: EL DIQUE ROMANO DEL GUADIANA



EL DIQUE

Quiero hacer un pequeño comentario de mi rincón favorito, un monumento que, aunque no es ostentoso y es uno de los menos divulgados del conjunto arqueológico, jugó una función muy importante para la colonia de Augusta Emérita. Me estoy refiriendo al dique de contención de aguas del río Ana.

Para mí fue un lugar entrañable, muchos episodios de mi niñez transcurrieron junto a él, por su cercanía con el domicilio familiar.

El dique va desde el primer arco del puente romano (aguas arribas), hasta un lugar que conocíamos como el Chorrillo, lugar que curiosamente ya lo describía con ese nombre el ilustre emeritense Moreno de Vargas en su historia de la ciudad del siglo XVII, y que  ha perdurado hasta los finales de los años 80 del siglo pasado en que desapareció por los cambios urbanísticos que se realizaron, para bien, en la zona.

Detalle de una lámina de Manuel de Villena y Moziño en la que se observa el dique y los restos del dique del Chorrillo en 1794, en la actualidad desaparecidos.


Para acceder al Dique tenía que bajar por un terraplén situado al final de la calle Atarazanas, lleno de escombros y basuras, pelearme con ratas que algunas parecían gatos del tamaño que tenían. Pasaba mucho tiempo libre en esa parte del río, pues era un lugar de juegos para la chavalería de mi tiempo. Éramos una banda, y nos dividíamos para hacer juegos de la época como era la de guerrear con arcos y flechas o lanzas que obteníamos de los cañaverales. En otras ocasiones, hacíamos batallas lanzándonos piedras, unos situados arriba, en la Huerta de Otero, y otros abajo, en el río, intercambiando posiciones en cada batalla. En estas batallas, los de arriba tenían ventaja, pero los de abajo teníamos mayor munición.

 Vista aérea de la alcazaba en la década de los 40 del siglo XX. AHMM

El Dique nos valía para hacer alpinismo. Hacíamos apuestas para ver quien subía más alto, por esa majestuosa pared con sus enormes bloques de granito, aunque al final nadie ganaba y todos contentos si no había ninguna pitera en la cabeza ni rozaduras en las piernas.

Detalle del paramento exterior del dique

 Pedro, examinando el paramento interior del dique, situado dentro de la Alcazaba
 
En verano nos bañábamos en el Guadianilla, para refrescarnos del calor, que en aquellos años era más fuerte que ahora, pero yo no me enteraba. En este brazo del río cogía verdevales, que eran una especie de lombriz pequeña usada para pescar. Eso me lo mandaba mi padre y no le decía que no porque después me daba una propinilla, que me venía muy bien.


Volviendo al dique, diré que su función fue la de evitar las inundaciones que sufría la colonia cuando el Ana venia crecido, haciendo estragos en algunos barrios de la misma. La colonia Augusta Emerita se hizo a conciencia, cuidando hasta el más mínimo detalle, había que conservar lo recién construido. El dique se construyó en los primeros de existencia de la colonia romana.

Detalle del plano de Augusta Emerita de Golvin, en el que aprecia el dique por delante de la muralla.

Con la llegada de los árabes, la colonia cambio de nombre y paso a llamarse Mãrida, y no fue lo único que cambió. Los nuevos propietarios supieron aprovecharse de la construcción que habían hecho los romanos y desarrollaron sus conocimientos arquitectónicos sobre los mismos. Prueba de ello es el gran edificio que hicieron para defender la ciudad al encontrarse al lado del puente, defenderse de posibles revueltas de los díscolos emeritenses y servir de residencia del gobernador de la ciudad. Este edificio es la Alcazaba, cuyo muro que da al río está construida, en más de doscientos metros, sobre el dique romano.
 

 El autor con Bruno Franco, historiador del Consorcio, junto al dique.

Por eso decía al principio que este monumento, sin estar dentro de los más llamativos de Mérida, tuvo una efectividad para la ciudad que debe situarlo entre los más visitados.

PEDRO JIMÉNEZ MORO

4 comentarios:

  1. Muy bonito Pedro, y lo más bonito , que el recordar nuestro rincón favorito, recordamos también nuestra infancia. Un abrazo

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  2. Gracias al Consorcio por explicarme la historia de Merida, de la cual me siento muy orgulloso.

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  3. Pedro, precioso tu escrito, lleno de sentimiento y nostalgia
    Un fuerte abrazo.-

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    1. Q bonito ¿cuantos recuerdos? Ya es lo q va quedando enhorabuena

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